JUEGOS EN LOS QUE SE EMPLEA DIAQUILON

MELROSE

Antes de comenzar, úntate un poco de diaquilón en la punta del dedo índice. Entrega a un espectador una baraja cualquiera y pídele que mezcle, que corte aproximadamente por el centro, tome la carta de arriba del paquete inferior y la recuerde. Cuando lo haya hecho, indícale que deje la carta sobre el otro paquete (señálaselo tocándolo con la punta del índice, manchando así la carta de diaquilón) y que coloque sobre ella el resto de las cartas. Toma la baraja, apriétala para que se peguen las cartas contiguas y entrégasela al espectador para que vuelva a mezclar. Toma de nuevo la baraja cara abajo y ordena a la carta elegida que desaparezca. Ve dando cartas cara arriba y pide al espectador que se fije en si su carta está presente, pero que no la nombre. Sólo hay cincuenta y una cartas (la carta elegida y la siguiente se dan como una sola). Anuncia que vas a hacer que aparezca de nuevo la carta e indica al espectador que cuando la vea piense: el “¡Alto!”. Sostén esta vez la baraja cara arriba y ve pasando las cartas. Cuando llegues a la carta doble, separa las dos que la componen, pasa la primera y detente en la segunda, que es la carta elegida por el espectador. LA CARTA APUÑALADA Necesitas una baraja cualquiera y un bote de pasta de diaquilón guardado en el bolsillo. Entrega la baraja a un espectador para que la mezcle y, mientras lo hace, úntate un poco de pasta en la punta del dedo corazón derecho. Toma la baraja y, al dejarla sobre la mesa, extiende un poco de diaquilón en la cara de la carta de abajo. Pide al espectador que corte, tome la carta de arriba del paquete inferior, la mire y la recuerde, la deje sobre el paquete superior y complete el corte. De esta forma, la carta inferior, untada con diaquilón, queda directamente encima de ella. Toma la baraja, apriétala y entrégasela de nuevo al espectador para que mezcle. Mientras lo hace, toma un poco de pasta de diaquilón, esta vez en la punta del dedo corazón izquierdo. Recupera la baraja y, mientras la dejas sobre la mesa, unta la pasta en la cara de la carta inferior. A continuación, un segundo espectador corta, toma una carta y la deja de la misma forma que el primero. Vuelve la tomar la baraja, apretándola subrepticiamente antes de entregarla otra vez al espectador para que la mezcle. Sostén la baraja cara abajo en la mano izquierda; ve tomando cartas de una en una con la derecha dejándolas caer esparcidas por la mesa. Cuando llegues a la primera carta doble lo notarás por el tacto. Separa las dos cartas; la de más arriba es una de las elegidas. Al dejarla en la mesa, fíjate bien dónde cae. Haz lo mismo con la segunda carta doble. Pide una navaja prestada y solicita a un espectador que te vende los ojos con un pañuelo. Podrás localizar las dos cartas mirando hacia abajo por los dos huecos que el pañuelo deja a ambos lados de la nariz. Mueve la navaja por encima de las cartas, describiendo círculos, acercándote cada vez más a una de las cartas elegidas y clávala en ella de un golpe brusco y repentino. Eleva la navaja con la carta y, preguntando si es la carta elegida, muéstrala. Repite lo mismo para adivinar la segunda carta.

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