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JUEGOS EN LOS QUE SE EMPLEA DIAQUILONLA CARTA VOLADORA
El profesor Hoffmann pone dos ejemplos para ilustrar el uso del diaquilón. En este primer ejemplo, se prepara el
estuche de una baraja con el duplicado de una carta dentro, pongamos que sea el siete de diamantes, de manera
que se puede mostrar el interior del estuche vacío y, al cerrarlo, la carta quedará suelta dentro de él. La carta
superior de la baraja ha sido tratada con diaquilón. Se fuerza el siete de diamantes a un espectador, se corta la
baraja llevando la carta adherente al medio y, al devolver el siete de diamantes a la baraja, se coloca sobre ella.
El mago no tiene más que cuadrar las cartas, apretarlas bien entre los dedos y entregarlas al espectador para que
las mezcle. Luego toma la baraja, ordena a la carta elegida que se vaya volando al estuche y cuenta las cartas una a una mostrando las caras mientras las va colocando en la mesa. Hay sólo cincuenta y una cartas y falta
precisamente el siete de diamantes (está bien escondido tras la carta preparada). Se abre el estuche y aparece el
siete de diamantes.
Si ahora devuelves el siete de diamantes al estuche de, manera que la solapa quede sobre ella, haciéndola
“desaparecer” y separas las dos cartas pegadas, Puedes hacer que la carta viaje de nuevo a la baraja. En cualquier
caso resulta un truco un poco burdo, aunque servirá para llenar un intermedio en un número más elaborado.
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